Y cual es tu peor pesadilla?…

Nos corrompe, crece dentro de nosotros y en cuanto puede, nos arranca la felicidad!

Hace ya dos años tuve la oportunidad de participar en un pequeño concurso promocionado por uno de los grupos de lectura a los que pertenezco; dicho concurso estaba inspirado en en la publicación de un libro que hablaba sobre los miedos. La temática era sencilla: exponer tu peor miedo en un escrito corto el cual debía estar bien elaborado, pero sobre todo ser ingenioso.

Es importante señalar que no logré ganar, sin embargo ahora que he tenido tiempo de arreglar algunas cosas me encontré con algunos escritos y dentro de estos, el que envié.

Esto me ha llevado a pensar que estamos llenos de miedos, siendo los causantes de la mayoría de nuestros problemas y “muros” que evitan que lleguemos a nuestras metas o peor aún, que ni siquiera las iniciemos.

No haré una entrada grande, no es la finalidad, solo quisiera dejarles un ejercicio: si fuera posible pensarlo profundamente, analizarlo, ¿cuál sería su peor miedo?. Les comparto el mío, no es la muerte (al menos no por ahora) y en verdad espero comenten los suyos, el hacer un estudio retrospectivo, nos puede hacer crecer.

Espero les agrade y comenten.

… y al caer la noche, temo cerrar los ojos, pues quizá nunca más los vuelva a abrir.

Mi respiración se profundiza, me pierdo en mis pensamientos y pronto me quedo completamente dormido, alejado de las situaciones diarias, de las preocupaciones mortales; pero me sumerjo en preocupaciones peores, en cosas que no puedo controlar, en terrores que me controlan.

Mientras me desplazo entre sueños tan vívidos y reales  que me hacen dudar sobre la veracidad de las cosas, de pronto mi peor temor surge.  Mis párpados se vuelven pesados, me dificulta el ver, todo comienza a ser borroso. En un afán de aclarar mi vista y mi mente, parpadeo más fuerte e intento enfocar lo que ahora son apenas sombras; y mientras más parpadeo más se nubla mi visión. La desesperación se apodera de la situación, mi respiración se acelera y, auque intento ser dueño de la situación, ya nada es calma.

Entonces llega lo peor. En un parpadeo más todo se obscurece. Mis párpados se quedan pegados, solo un pequeño punto de luz me hace recordar que alguna vez mis ojos sirvieron de algo, pero esto solo lo vuelve más desesperante. Me esfuerzo en un último intento de abrir mis párpados con la esperanza de que en mis ojos se vuelva a verter la luz de la tranquilidad, pero es imposible, ahora lo perdí todo. Ni siquiera esa pequeña luz se aprecia, ya no queda nada. Solo yo y mis pensamientos que no hacen más que atormentarme. Perdí, lo he perdido todo.

La mañana o la madrugada llega más pronto de lo que parece, pero esto no aleja mi pesadilla: cerrar mis ojos en el próximo sueño y que estos nunca más se vuelvan a abrir. Temo volver a dormir y enfrentarme a esto.

“Para muchos, mis peores temores pueden no ser tan grandes,

pero para mi, son monstruos insaciables”

El Gato Gris

@gatogrisvb

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