El placer de un café y un libro

«Qué gran delicia el beber café en frío, calor, de día, de noche… cuando sea».

Hoy te platicaré sobre mi relación entre el café y mi ignorancia.

En esta vida hay pequeños detalles que me llenan de placer y uno de ellos es el poder disfrutar  de un libro y un café al mismo tiempo —confieso que la magia se hace más grande cuando es al aire libre—. No se por qué, pero ese momento en el que puedes perderte en las páginas de cualquier libro bajo la sombra de un árbol o bien, acostado sobre el pasto mientras sientes el calor de la bebida que invade todo tu ser, me provoca una paz interna increíble.

Pero ¿a donde va todo esto?. Siempre me he considerado un amante del café. En general esta bebida siempre provoca en mi un poco de paz —a excepción claro está, de esos cafés de Sanborns o Vips que no hacen otra cosa que crisparme los nervios—; por ello, el aroma y su sabor se han vuelto, de unos años para acá, componentes importante de la mayoría de mis días.

Ante esta declaratoria, siempre me sentí un tanto especial al creer que era un buen conocedor de ella. ¡No podía estar más equivocado!

Cafe cuatro elementosHace un par de semanas pasé por un pequeño café —pero no por ello menos importante— en la ciudad donde vivo. Se llama «Café los Cuatro Elementos». Llegué ahí por suerte pero volví por curiosidad. La primera ocasión acompañé a un primo quien deseaba un café para llevar. Al ingresar el aroma a café y la tranquilidad del lugar me gustó de inmediato, sin embargo el alto conocimiento de la barista que nos atendió me dejo pasmado, además de asegurar que la calidad del café que ellos ofrecían tenía toda garantía, puesto que el dueño era un catador de calidad internacional.

Tengo que confesar que si quería sorprenderme, lo logro, puesto que volví de inmediato en cuanto mi agenda me lo permitió

Antes de mi segunda visita, un conocido elogió —como si se hubiese percatado de mi reciente descubrimiento— aquel lugar y a su dueño, haciendo alusión que por fin había encontrado a alguien que supiera preparar de manera correcta un expreso cortado —¿Qué demonios era eso?, yo solo sabía de americanos, capuchinos, lates y de mi prensa francesa.

Pluma y cafePor tanto me aventuré a visitarlo nuevamente. Al ingreso inmediatamente me confesé que quería conocer un poco más del mundo del café puesto que apreciaba su sabor y tranquilidad que me profería, además de que quería hacerme de grano preparado para mi prensa francesa —¿por qué no?, yo era un experto en cuanto a café e iba solo a conocer un poco más—. Bueno, sin hacerlo más largo, debo decir que me quede boquiabierto al darme cuenta que desconozco casi absolutamente todo sobre esta bebida, a excepción de que se extrae de un grano —¡Sin comentarios!.

La barista —misma que nos atendió la primera ocasión—, se dio a conocer como una principiante en el mundo del café, pero me ofreció una pequeña cátedra además de una muestra de expreso de un café de Veracruz. Mientras me explicaba «lo poco» que sabía de este ámbito, me percaté que soy un ignorante absoluto de él. La verdad agradezco lo amable que ella fue conmigo pues en ningún momento me hizo sentir mal, de hecho fue una excelente anfitriona y en todo momento resolvió tantas dudas como me surgían

Al final, ahora veo todo esto con mucha curiosidad y estoy decidido a experimentar y mejorar mi conocimiento alrededor del café. Deseo que ese delicioso sabor y los efectos que en mi genera, sigan formando parte de ese placer de leer y beber café.

Y tu ¿qué tanto sabes de café?

Te escucho

 

El Gato Gris

@gatogrisvb

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